viernes, 23 de junio de 2017

El que se esconde: Un año de terapia con los Siete Pasajeros


Sé que siempre empiezo así este tipo de entradas, pero, ¡qué demonios!, cuesta no soltar lo de "cómo pasa el tiempo" cuando hace ya un año (semana más, semana menos) que apareció en librerías "El que se esconde", mi primera colaboración literaria con los maravillosos mentalistas de la editorial Dilatando Mentes, mi cuarta novela y mi sexta publicación en solitario, esta vez con una historia de fantasmas que se dirigía más hacia el terror psicológico que hacia la unión de éste con el terror más físico y sangriento de "Cinco tumbas sin lápida" y "Tormenta Sangrienta", estando, por supuesto, muy alejada también del suspense, el homenaje a los monstruos clásicos y la novela negra de esa frikada que es "Drácula vs. la Momia: Batalla por Chicago", cuya secuela esté más que escrita y pendiente de publicación. Además, coincide esta entrada con el hecho de que hacía año y medio que no escribía y publicaba una similar, ya que la última de este tipo estaba relacionada con "Tormenta Sangrienta", de Applehead Team Creaciones; después de aquella, se publicó "Actos de Venganza: Edición definitiva", de la que no hice ninguna entrada de aniversario, dado que ya la escribí con la primera versión de esta antología, cuando aún existía Tyrannosaurus Books. En el caso de "El que se esconde", por si no fuera suficiente, viene acompañada esta publicación casi, casi con la de la celebración del año de cierto ensayo sobre cierto escritor de terror de Maine, aunque de esa obra hablaremos más adelante. Me centro, me centro. Charlemos acerca de fantasmas, terapias y cajas misteriosas.

Si tuviera que hacer una valoración rápida y general de cómo ha funcionado "El que se esconde", afirmaría sin cortarme un pelo que le ha ido muy, muy, muy bien. Mejor de lo que esperaba, aunque quienes me conocéis minimamente, ya sabéis que soy mi peor crítico, por lo que siempre es una sorpresa cuando uno de mis libros funciona, y ni os cuento cuando encima funciona tan bien como "El que se esconde". A día de hoy, todas las críticas van del notable al sobresaliente, y no son pocas las que señalan que es mi obra más madura hasta el momento, por encima incluso de "Tormenta Sangrienta", contra la cual se ha levantado una especie de curiosa "rivalidad" que ha desembocada en una divertida "Civil War" entre los lectores para dilucidar cuál es la favorita. Y están muy igualadas, os lo aseguro, también en ventas y en críticas, a pesar de que a "El que se esconde" todavía le queda mucho camino que correr. Al fin y al cabo, "Tormenta Sangrienta" tiene más de dos años de vida, y "El que se esconde" acaba de cumplir su primera aniversario, así que habría que hacer cuentas en los siguientes meses. A nivel personal, no puedo estar más satisfecho con esta primera experiencia editorial con José Ángel de Dios García (Tokyo Connection) y Maite Aranda, los padres de Dilatando Mentes. Es cierto que iba con cierta ventaja, pues una gran amistad nos unía ya a Ángel y a mí, mucho antes de formar la editorial y que me invitase a ser parte de tan maravilloso proyecto literario, y esa fue una de las principales razones por las que dije que sí, porque conocía el amor de Ángel hacia los libros, hacia la letra impresa, hacia la literatura en general, así que sabía perfectamente que de montar una editorial, la profesionalidad, el tesón, el cariño hacia los títulos que sacase y la calidad de las historias que publicase, entre otros muchos aspectos positivos, serían algunos de los ingredientes asegurados en dicha aventura. Y así ha sido. Lo podéis comprobar en la propia web de Dilatando Mentes, o más concretamente en su catálogo, formado ya por siete impresionantes títulos (si alguien considera impresionante "El que se esconde"; no quien esto escribe, que se somete a juicio de los lectores) y otro actualmente en preventa. Ocho libros en poco más de un año. Ocho historias mimadas al cien por cien en todos y cada uno de los aspectos que la componen. La filosofía de Dilatando Mentes es que un libro es más que una sucesión de páginas impresas, lo cual cumplen con creces con ediciones tan fantásticas como bonitas y cuidadas, repletas de extras como ensayos relacionados con la novela en cuestión, prólogos minuciosamente seleccionados, epílogos de infarto, ilustraciones interiores, postales de las mismas (sólo si pedís los libros a la tienda de la editorial), marca páginas, catálogos publicitarios e incluso documentación añadida que conecta con las historias a las que acompaña. Si algo destaca en las críticas, opiniones, reseñas y análisis hacia los títulos de Dilatando Mentes, siempre suele ser la calidad de la edición, y "El que se esconde" no fue una excepción. Una razón más para sentirme muy orgulloso de haber aceptado la amable invitación de Ángel, aumentando así la calidad de nuestra amistad, al mismo tiempo que aprendíamos que profesionalmente también hacíamos un gran equipo, una excusa perfecta para alargar nuestra relación de editor y escritor, con un nuevo título cada año, dentro de lo posible. Y sí, "Al final del bosque", del que os hablaré más adelante, será el de este 2017, ¡preparándose ya para octubre! ¡Terror boscoso en Halloween! ¿Os lo he vendido ya?

Podría decir, sin temor a equivocarme demasiado, que he conseguido todo lo que me proponía con "El que se esconde", e incluso mucho más. Siempre que escribo una nueva novela, mi principal objetivo es que guste más que la anterior, que los lectores la consideren mejor, que les llegue con más acierto y profundidad, e incluso, qué locura, que se note algo de mejoría a la hora de juntar letras. ¿Es pedir demasiado? Por supuesto. No se puede estar siempre mejorando, y menos cuando, por fortuna, el ritmo de publicación es regular, de cada pocos meses (y cruzo los dedos para continuar así, con editoriales que confían en mí para seguir ampliando su catálogo, considerando que mis historias merecen el honor de llevar su sello), pero cuando sucede, es todo una gran dosis de ánimo para un escritor como yo. O lo que es lo mismo, si las críticas ayudan a mejorar, las buenas palabras ayudan a proseguir, lo cual es bastante necesario, aunque haya quienes pretendan que lo único importante es que exista siempre alguien que te diga que eso o lo aquello está mal. También es esencial encontrar lectores que nos empujen a continuar con buenas palabras, siempre que éstas no sean gratuitas o vayan con dobles intenciones, por supuesto. Sin embargo, parece que "El que se esconde" sí ha sido considerada una novela mejor que "Tormenta Sangrienta" en cuanto a nivel de maduración como autor. Por si eso fuera poco, parece que el cambio de tercio hacia un terror más psicológico también ha funcionado, destacando este punto muchas de las críticas. Es posible que muchos lectores prefieran la semana de supervivencia en el Chapel por encima del enfrentamiento de los Siete Pasajeros con sus fantasmas irreales y reales, pero incluso así, hay quienes afirman que "El que se esconde" es el siguiente paso en mi carrera. Y eso, para un juntaletras de tres al cuarto como yo, no es que sea mucho, es que significa hallarse en el buen camino, pensar que algo estoy haciendo bien, y eso os lo debo a vosotros, lectores, quienes confiáis en mí y me ayudáis a mejorar día a día. Espero no decepcionaros nunca, y ya estoy trabajando duro para que "Al final del bosque" esté un peldaño por encima de "El que se esconde". Y ¿quién sabe? Igual esa curiosa "Civil War" se acaba con la llega de los supervivientes de Bluefield, Virginia Occidental. Pronto lo comprobaremos. También es posible que sea mi peor obra. Depende de vosotros, lectores, dilucidar si sigo hacia delante o he tropezado y me he caído para atrás, desnucandome en el proceso.

"El que se esconde" tuvo un tour a la altura de las circunstancias, a la altura de la editorial y la altura de lo que anhelaba. Si en cuanto a ventas y críticas esperaba una mayor recepción que mi última novela, es decir, "Tormenta Sangrienta", en cuanto a alcance deseaba exactamente lo mismo, y gracias al grandioso trabajo de los editores de Dilatando Mentes, lo tuve, y vaya si lo tuve. Tres presentaciones de "El que se esconde" en un mismo fin de semana, con un día de descanso después para que los gatos tuvieran tiempo de dormir y así escribir enseguida la siguiente novela. Por supuesto, la presentación en sociedad de la segunda obra de Dilatando Mentes se hizo en Alicante, localidad en la que viven los editores, siendo la primera de ellas en Ondara, donde el recibimiento fue espectacular. Me sentí querido, admirado y tratado con un cariño como para que me subieran los colores, sobre todo porque estaba ante personas a las que no conocía, un buen montón de gente que se acercó a escucharnos a hablar de fantasmas a Ángel y a mí, a llevarse un ejemplar y pedir amablemente una firma que estuve más que honrado de realizar. Al día siguiente, y todavía con el placer de haber recibido tanto amor por parte del pueblo de Ondara, tuvimos las restantes presentaciones; una, por la mañana, en la librería Mascarat, en Altea, donde la cosa estuvo más floja pero igual de interesante gracias a una charla personal con los encargados del establecimiento y algunos lectores bastante jóvenes; y la otra, por la tarde, en la genial librería Publics en Denia, donde tuve el placer de conocer a lectores y amigos de esas maravillosas redes sociales como Facebook, a los que tenía muchas, muchas ganas de ponerles voz y rostro en persona. Por supuesto, cuando volví a Málaga tuve la acostumbrada y genial presentación en En Portada Cómics, donde siempre son majísimos y me tratan como si de verdad fuera una celebridad, cuando a los gatos que tengo en casa todavía les cuesta reconocerme. El trato en casa siempre ha sido magnífico, y en esta ocasión no fue diferente, con compañeros y amigos por doquier, así como la gente de la TerMal (Tertulia Malagueña de ciencia-ficción & fantástico).

Sin embargo, no sólo de presentaciones ha estado viviendo "El que se esconde", y son otros los medios en los que ha ido apareciendo gracias a contactos, intereses externos y el trabajo de Dilatando Mentes. Por ejemplo, tuve el honor de presentarlo en el programa de televisión Málaga TeVé, de mi ciudad, donde Diego Banderas, su presentador, siempre me trata de lujo, haciéndome sentir enormemente cómodo, como si estuviera en mi propia casa, un entorno perfecto para hablar un poquito de los Siete Pasajeros y la misteriosa caja. La editorial me consiguió también una espectacular entrevista para el Diario Sur, de mi localidad, donde de nuevo hablé de fantasmas, espíritus y literatura de terror, con "El que se esconde" de fondo; reconozco que esta entrevista me hizo especial ilusión, porque era la primera que me hacían en el periódico de mi ciudad, y porque da gusto comprobar que, de cuando en cuando, uno es profeta en su tierra, al menos, un profeta pequeñito y con poca importancia, pero profeta por un día. Y por supuesto, la medalla de oro, sin olvidarme de todas las entrevistas en blogs y demás programas de radio, se la lleva El Programa El Sótano, en el que colaboro (en los últimos meses, hasta vivo de okupa) desde hace un año, comenzando con la entrevista que me realizaron Emilio López Sith y José Carlos Guerrero, éste último también de Málaga, o como yo los llamo: Lord Mandanga y Joe Warrior. Lo que empezó como una de las mejores entrevistas que me han realizado, en radio y en papel, se ha convertido en una maravillosa y duradera colaboración y amistad entre los tres, encontrándome en el mencionado programa a dos currantes como la copa de un pino, a dos tipos excepcionales con quienes mantengo una conexión de simpatía, respeto y colegueo desde el primer segundo, de esas relaciones donde el feeling se puede palpar incluso a través de las ondas. Siempre digo que la literatura da muchas cosas buenas, que esto de las letras me ha regalado infinidad de alegrías, y una de ellas, superior en ocasiones a los logros literarios, es conocer gente como los conductores del Sótano, un programa que no debéis perderos ningún sábado por la mañana. Está mal que yo lo diga, pero hacemos unos programazos de aupa. Entretenidos y cachondos a rabiar. Estáis todos invitados.

Hablando de premios, "El que se esconde" ha conseguido alguno, mientras que de otros se ha quedado bastante cerca, casi rozándolo. A principios del presente 2017, la novela estuvo nominada a Mejor libro, o Mejor novela, del 2016 en los prestigiosos Premios Ultratumba, que suelen tener mucho protagonismo en este blog, no llevándose el premio que sí consiguió "Tormenta Sangrienta" en 2015, aunque quedando en un honroso segundo puesto. En la librería online Cyberdark, "El que se esconde" se encontró entre los libros más vendidos del mes durante dos meses seguidos, gracias, como no podría ser de otra forma, a vosotros, lectores, por el inmenso apoyo que le habéis ido dando a una de mis últimas obras. A pesar de toda esa ayuda, "El que se esconde" no ha conseguido colarse entre los nominados a los Premios Ignotus de este 2017, pero teniendo en cuenta que son galardones más centrados habitualmente en la ciencia-ficción, tampoco le hemos dado mucha importancia a no entrar, aunque valoramos mucho todo el apoyo, os lo aseguro. Con Nocte muerta, el terror se queda sin más premios durante el resto del año, al menos, en cuanto a físicos y menciones incluidas. Pero si debo hablar de premios, ¿qué mejor que hacerlo de los que verdaderamente importan? Los lectores. Los nuevos lectores en este caso, gente maravillosa que me ha conocido gracias a "El que se esconde" (es lo que siempre digo, a más editoriales en las que trabajéis, mayor alcance, y Dilatando Mentes ha llegado a huecos que me faltaban por ocupar), y que no ha dudado en acercarse a mis anteriores obras, como por ejemplo, "Tormenta Sangrienta", siendo "Cinco tumbas sin lápida" otro de sus grandes intereses, aunque es la más complicada de conseguir debido a encontrarse descatalogada desde el cierre de Tyrannoasurus Books. No preocuparse, que habrá reedición, y muy pronto, con Applehead Team Creaciones, con quien también saldrá la segunda parte, "Tumbas Vacías".

Ya estoy adelantando cosas que no debería adelantar. ¿Por dónde iba? Mayor número de ventas con respecto a la anterior novela. Mayor número de críticas positivas. Mayor número de eventos, presentaciones y entrevistas. Mayor alcance. Mayor número de lectores. Lectores nuevos y fantásticos... como Pepa Arana y Adolfo Romero. Cuando afirmo que hay lectores con los que se labra una gran amistad, GRAN en mayúsculas en algunos casos, y que es lo mejor que puede dar el dedicarse a esto, no lo digo en broma. Son ya ocho años dedicándome a escribir profesionalmente, y cinco con títulos en solitario, y son muchos los amigos, los buenos y verdaderos amigos, que he hecho. Y entre todos ellos, el caso de esta espectacular pareja es un caso muy especial que intentaré resumir en unas pocas líneas para demostraros que los mejores premios no son estatuitas que se puedan colocar al lado de los libros y películas en una estantería, para que vayan cogiendo polvo con el tiempo. Aparecieron ambos en la presentación de "El que se esconde" en En Portada Cómics en Málaga, llevados por unos amigos que ya habían asistido a alguna que otra presentación, los adorables Carlos y Lene, a los que conocí a su vez por el irreverente y pirato Pepe "Casares". Mientras hablaba sobre los referentes y los homenajes de "El que se esconde", mencioné la joya cinematográfica "Al final de la escalera". Fue entonces cuando una asistente entre el público levantó la mano, interesándose por el libro al ser gran fan del citado filme. "El que se esconde" fue el primero de muchos títulos de mi puño y letra con los que se hizo en los siguientes meses y que devoró en apenas días, convirtiéndose en una de las mejores fans que podría haber soñado. En cuanto tuve tiempo y pude acudir a cenar a su casa, previa invitación, supe que Pepa y Adolfo no eran seguidores, fans o simples lectores, sino amigos de los de verdad. Un año después, nos vemos cada pocos días para cenar, merendar, charlar, beber, reír, ver películas de terror, cavilar, disfrutar de juegos de mesa y comentar todas las novedades literarias habidas y por haber. Todo eso durante horas que pasan volando, y que cuando acaban, dejan con ganas de quedar de nuevo. Pepa y Adolfo no son sólo amigos ya, sino familia (vale, también Adolfo Junior, mi adorable archienemigo), dándome al respecto uno de los mejores años que he vivido nunca, mediante su cariño, su confianza, su simpatía, sus vivencias, su amistad y, sí, sus comidas calientes, muy importantes para un escritor pobre. Por supuesto, sobra decir que les firmé "El que se esconde" en la misma presentación, un prólogo de todas las firmas, libros y proyectos que han llegado después con ellos.

Voy terminando, que con lo extenso que estoy haciendo el repaso de este año de "El que se esconde", todavía llegamos al segundo aniversario. Una de las últimas alegrías que me ha dado esta novela de fantasmas es la de ser mi primera obra que salta a aguas internacionales, al otro lado del charco, concretamente a Argentina, donde actualmente sigue en preventa gracias a LATermina Ediciones, llevada entre otros por el estupendo Fer Bassini, con quien contactó Ángel de Dilatando Mentes en su búsqueda de nuevos horizontes para los libros de la editorial. Se dio el caso de que en LATermina estaban indagando en ese momento en el mercado español para lanzar allí libros de aquí, y la gracia es que ya habían hablado, por ejemplo, con Moi Gascón (Las 8 caras del miedo) para su "Mis terrores nocturnos", antología ganadora del Premio Ultratumba de este año. Antes de que Moi pudiera interceder por mí, lo hizo Ángel por Dilatando Mentes, logrando un acuerdo con el que se publicarían las obras en español de su catálogo en Argentina, por medio de estas editorial casi recién nacida, pero con muchas ganas de subir peldaños y hacer las cosas bien. Además, a la alegría de poder publicar de manera internacional, se une la de los amigos a los que acompaño, no sólo Moi o los demás autores de Dilatando Mentes como José A. Bonilla (Juguetes Rotos) y Hernán Migoya (Los que murieron te saludan), sino también a gente sobresaliente de mundo de la autopublicación como Liss Evermore (Coleccionable de tragedias) y Juan Carlos Cervera (Tu última noche en la Tierra), entre otros. Todavía es pronto para que las ilusiones se conviertan en realidad, pero por ahora ¡que nos quiten lo "bailao"! "El que se esconde" viaja al otro lado del charco, y si va bien, no sólo será otro pasito más hacia delante, sino que es posible que algunos de sus hermanos literarios sigan su mismo camino. ¡Crucemos los dedos!

Y hasta aquí todo el resumen de lo que ha sido el primer año de vida de "El que se esconde", una de mis novelas más diferentes, donde cambió un poco de rumbo sin dejar el terror, género donde me siento más cómodo y en el que me quedaré prácticamente por siempre. Por supuesto, que esto sea mejor o peor, o que el resultado haya sido más o menos satisfactorio, es algo que debéis decidir vosotros, los lectores, el editor, los que compráis libros... No el autor, ni mucho menos, sobre todo cuando, como es mi caso, es el peor crítico que podría tener la novela. Por delante queda un segundo año bastante prometedor, con una visita al Celsius para unas cuantas firmas de "El que se esconde" gracias a la intervención de Bosque Mitago, con alguna que otra sorpresa para cuando salga "Al final del bosque" y con los resultados de los primeros meses de ventas en Argentina. A continuación, y por si todavía no lo tenéis, no habéis encontrado los enlaces adecuados o queréis aprovechar el verano para meteros entre pecho y espalda una historia de miedo que mezcla los fantasmas clásicos con los modernos, os dejo una lista de links donde poder comprar "El que se esconde" desde la comodidad de vuestra casa, y como algunos de esos sitios tiene librería física, siempre os podéis acercar a que la misteriosa caja os de un buen susto:

Aquí podéis comprar la novela en la página web de Dilatando Mentes.

Aquí podéis adquirir un ejemplar en la librería online Cyberdark.

Aquí podéis pillaros la novela en la página de Nafra Colección.

Aquí podéis comprar el libro en la página web de En Portada Cómics.

Sólo me queda daros las gracias a todos, fans del terror, no sólo por haber leído hasta aquí, sino por haberme acompañado durante todo un año en esta fantasmal aventura literaria. A "El que se esconde" todavía le queda mucho camino por recorrer, y quién sabe, igual hay productores y cortometrajistas interesados en ella y no lo puedo decir, ¡misterio, misterio! Mientras tanto, os invito a adentraros en la historia de los Siete Pasajeros, Patrick Rafferty, Danielle Donahue y la misteriosa caja, si es que no lo habéis hecho ya. Os prometo que lo pasaréis muy, muy, muy mal. O quizá bien... en el mal sentido. ¿Me lo contaréis el año que viene? ¿O mucho antes?

¡Millones de gracias a todos! Nos vemos en lugares oscuros, siniestros, inquietantes y encantados.

Y si es con terapia de por medio, mejor que mejor.


lunes, 12 de junio de 2017

Reseñas cinematográficas: Star Trek: La película


Ficha Técnica

Título original: Star Trek: The Motion Picture
Director: Robert Wise
Intérpretes: William Shatner, Leonard Nimoy, DeForest Kelley, Persis Khambatta, Stephen Collins, James Doohan, George Takei, Nichelle Nichols, Majel Barrett, Walter Koening, Grace Lee Whitney, David Gautreaux. 
Guión: Harold Livingstone
Música: Jerry Goldsmith
Género: Ciencia-ficción
Nacionalidad: Estados Unidos
Duración: 132 minutos
Año: 1979


Sinopsis:
Siglo XXIII. Una poderosa fuerza alienígena se aproxima a la Tierra tras haber contactado violentamente con varias naves espaciales por su trayectoria, destruyéndolas todas con una facilidad pasmosa. Temiendo que la extraña nube de energía pueda eliminar toda forma de vida en el planeta, la Flota Estelar envía al único vehículo capaz de alcanzarla, la nave USS Enterprise, que recupera a su antiguo capitán, el ahora almirante James T. Kirk, quien asume el mando no sin las protestas del actual capitán, Willard Decker. Con los miembros más importantes de la Enterprise, incluyendo al vulcaniano Spock, el capitán Kirk se embarca en un viaje contrarreloj, una odisea por la supervivencia que le descubrirá horizontes más profundos de los que nunca pensó que hallaría.


Reseña:
Siempre he sido más de "Star Wars". Sí, sé que es una manera bastante rara de iniciar una crítica sobre la primera película del universo trekkie, rara y ni siquiera original, porque no soy el que inventó eso de mencionar la famosa saga galáctica a la hora de hablar de cualquier título que esté relacionado con "Star Trek", y aunque no deseo entrar en una comparativa entre ambas (no es el momento ni el lugar), por más interesante que sea el experimento, sí es verdad que prácticamente me veo obligado a mencionar la historia de los Skywalker a la hora de comentar "Star Trek: La película". Con las dos franquicias sucede lo mismo que con muchas aficiones que poseen dos caras enfrentadas por la eternidad, más por los fans que por los responsables de llevarlas a cabo. Ahí tenemos a Marvel y DC, en especial en el terreno fílmico, que se ha recrudecido desde que la segunda presentase un universo continuista en la pantalla grande similar al de la primera; en el terreno de la literatura no es diferente, y lo normal es dar con enfrentamientos entre lectores de Tolkien y de George R. R. Martin, sin olvidar que suelen ser más fuertes cuando nos sumergimos en la literatura de terror, y los nombres a tratar son los de Lovecraft, Poe y King; los videojuegos tampoco se libran, y una de las batallas infinitas, con insultos y amenazas de por medio, es la que se lucha entre los seguidores de Sony y los de Nintendo, como si el PC fuera un simple espectador que sonríe, comiendo palomitas, mientras sus competidores se matan; y cómo pasar por encima de los futboleros y ese seguimiento acérrimo por ciertos equipos que ni siquiera mencionaré en el análisis de una película. Espero haberme explicado bien con respecto a la idea que quiero compartir con vosotros, la idea de que los bandos existen en multitud de áreas, y una de ellas es la de las sagas galácticas en el celuloide, porque parece ser que o se es un aficionado a "Star Wars" o un trekkie que escupe sobre la orden jedi.

Afortunadamente, hay muchos fans que disfrutan de ambos grupos por igual. Sí, existen lectores de Marvel y DC, al igual que hay gamers que adoran tanto una nueva entrega de "La leyenda de Zelda" que el último "God of War", por poner algunos rápidos ejemplos. Es posible que sus gustos se inclinen por unos u otros ligeramente, pero siempre poseerán la capacidad de disfrutar con todos, y esa es la suerte que tenemos muchos con "Star Wars" y "Star Trek". Si siempre me ha interesado más la franquicia creada por George Lucas, ha sido en lo esencial porque la conocí antes, me llegó mucho antes que la de "Star Trek", la cual entró en mis gustos cinematográficos gracias a las producciones centradas en la nueva generación del Enterprise, sí, la comandada por el genial Jean-Luc Picard, interpretado por el eterno Charles Xavier del celuloide, o lo que es lo mismo, por Patrick Stewart. Entre finales de los 90 y comienzos del presente siglo me imbuí de la magia espacial del Enterprise, descubriendo un mundo de ciencia-ficción muy distinto al de "Star Wars", aunque similar en numerosos aspectos. Como decía antes, la otra cara de una misma moneda que me llevó a disfrutar bastante de la trilogía impulsada por J. J. Abrams, que más que un reboot no dejaba de ser una serie de secuelas desde otro prisma, y no quiero entrar en spoilers al respecto, pero sí, entran en el universo trekkie tal y como lo conocemos, el nacido a partir de la serie original que duró sólo tres temporadas, entre 1966 y 1969. Cerrada por la falta de audiencia, a pesar de que parezca mentira hoy día con la legión de fans que posee, el fenómeno trekkie se recuperó por todo lo alto gracias a "Star Trek: La película", un filme que no escatimó en gastos, siendo por entonces un blockbuster tan ambicioso y enorme como lo son estos días los títulos empujados por Abrams. Supongo que a las nuevas generaciones eso les parecerá algo complicado, ya que hablamos de una cinta que ha envejecido mal en ciertos aspectos, pero es evidente si tenemos en cuenta que tiene más de treinta años, estando cerca de los cuarenta, que se dice pronto. Tampoco es que todo en "Star Wars" haya envejecido bien, por si alguien quiere saber mi opinión al respecto. Objetividad al poder, por supuesto.

La USS Enterprise en la gran pantalla


A "Star Trek: La película" no le hizo falta mucho para ser un éxito. Una cantidad ingente de filmes y series en torno al universo trekkie transformaron una humilde serie de televisión cancelada en todo un movimiento mundial que, especialmente en los medios anteriormente mencionados, se ha aprovechado más y mejor que la eterna guerra entre el Imperio y la Alianza Rebelde. Es probable que "Star Trek" sea un fenómeno menos popular fuera de Estados Unidos, y sin embargo, pocas dudas hay sobre la importancia que ha tenido el mundo en el que se mueve la Enterprise para la ciencia-ficción de las últimas décadas, y no sólo me refiero al cine y la televisión, sino a la literatura, los cómics, los videojuegos... Las cifras que mueve "Star Trek" son menores que las de "Star Wars", eso también es bastante evidente, pero en ocasiones los temas que se tratan en sus obras audiovisuales resultan igual de interesantes, e incluso más. "Star Trek: La película" es un gran ejemplo de ello, un filme donde las soluciones no pasan la mayorías de las veces por el uso de la violencia, sino por la utilización de la diplomacia, el diálogo y la inteligencia de los personajes que intervienen. 

En este contexto, no es de extrañar que el argumento principal, sencillo pero no simple, tenga incluso numerosas connotaciones filosóficas de las que carecen los actuales filmes de "Star Trek", y no digamos ya muchos blockbusters incorporados al género de la ciencia-ficción. La revelación final acerca de lo que es en realidad la nube antagonista da para una extensa tesis que conectaría perfectamente con "2001: Una odisea del espacio", ese clásico tan querido como denostado. Y sí, si algunas escenas os recuerdan a ésta última es porque "Star Trek: La película" bebía bastante de la obra de Kubrick. Si "Star Wars" en aquel momento era todo aventuras, acción y blockbuster a la enésima potencia, "Star Trek: La película" consiguió ser algo más intimo, más orientado hacia el seguidor de la ciencia-ficción más hard, mientras que la otra iba dirigida a los más nuevos en el género. Ni siquiera te tenía que gustar para disfrutar "Una nueva esperanza", sin embargo, si a uno le encantaba la ciencia-ficción, salía maravillado con la primera aventura de la Enterprise en la pantalla grande. No es de extrañar si tenemos en cuenta que su historia va de menos a más, con un clímax final de infarto y, repito, muy deudor de las preguntas recurrentes que se realizan numerosos títulos del género.

El capitán James T. Kirk, listo para volver con su tripulación


Admitido que hay que ser muy aficionado a la ciencia-ficción para disfrutar al cien por cien de "Star Trek: La película", pero también hay que serlo de la serie original trekkie para aprovechar de todo lo que el filme nos ofrece. Eso se nota en especial cuando la trama nos muestra a los personajes principales, es decir, cuando desfilan por el metraje por primera vez los ya famosos Kirk, Spock, Scotty, Sulu, Chekov, Uhura y el doctor McCoy. Cero presentación de personajes, como si el guión considerase que puede prescindir de ello, lo que es cierto si somos seguidores de la serie televisiva, pero no si nos acercamos por primera vez a un título trekkie, y no digamos si éste es la primera película de la saga. El acierto de la cinta es mostrarnos cómo son conforme la trama avanza, aunque no hubiera venido mal alguna que otra muestra de qué resalta en cada uno de ellos, en vez de tanta escena alargada mostrándonos el espacio infinito o hasta la última tuerca de la Enterprise, nave que posee uno de los diseños más elegantes de la ciencia-ficción del celuloide. Al respecto, hay que reconocer que con sólo haber sentido de pasada la popularidad de nombres como los de Spock, Kirk o la Enterprise, se le eriza a uno cada pelo del cuerpo cuando aparecen en pantalla, sobre todo en el caso de ese grandioso Leonard Nimoy, al igual que lo hacen sus compañeros de viaje, quienes descubren, asombrados, que nuestro vulcaniano favorito carece de toda emoción debido a un ritual realizado en su planeta natal. Tal es el poder del fenómeno trekkie, capaz de producirnos escalofríos al mostrarnos sus más características cartas a pesar de no ser fans incondicionales de su universo. Y es que "Star Trek: La película" es "Star Trek" en estado puro, de principio a fin, desde el regreso de Kirk a la Enterprise hasta ese final tan de la serie original, pasando por la potente presencia de Spock, los humos que se gasta McCoy o la amistad entre Kirk y Scotty, sin olvidar la Enterprise, los teletransportadores, los uniformes de la Flota Estelar y la convivencia con otras razas del cosmos, muy distintas a los humanos. Demonios, lo único que falta es el pellizco vulcaniano para que la cinta contenga todo lo que la cultura popular ha recogido de "Star Trek" para invitarnos a descubrir todo lo que tenga que ver con su cosmos.

Ahora viene lo que os puede parecer una contradicción, porque a pesar de que "Star Trek: La película" es en la práctica una extensión de la serie original, un método de supervivencia de ésta, al mismo tiempo supone un perfecto punto de partida para aquellos que desconocen por completo lo que significa adorar lo trekkie. Sí, sé que pocas líneas antes he comentado que los personajes están presentados como si ya los conociéramos (apenas presentados en todo caso), y que da la sensación de que han cogido de aquí y de allá de la serie para construir el filme, que no es ni mucho menos un capítulo alargado, por cierto. Sé las palabras que he comentado en este análisis, y aunque os dé la impresión de que me contradigo, en absoluto es así, porque lo supieron hacer lo bastante bien como para que cualquiera se aproxime al universo de "Star Trek" y quede rendido para siempre con la cinta, siendo la primera de muchas que pueden disfrutarse independientemente de las series que han ido apareciendo, resucitando cada cierto tiempo gracias, sobre todo, a los empujones de los fans. Sin ir más lejos, "Star Trek: La película" vivió un pequeño calvario antes de salir adelante, estrenándose su secuela a pesar de los "flojos" resultados en taquilla, y las comillas son muy intencionadas, dado que triunfó por todo el globo, aunque no de la manera esperada por la productora, que vio un pequeño tropiezo que le saliera tan cara la producción y no triplicaran los beneficios sólo en Estados Unidos.

El inconmensurable Leonard Nimoy como Spock


Por fortuna, la saga continuó en el cine, con una calidad irregular en las entregas a partir de la tercera, porque la segunda es oro puro, y eso que la primera parte ya lo es a todos los niveles. Unos efectos especiales fantásticos (vale, en algunas escenas la cosa no ha envejecido nada bien, así que hay que tirar bastante de nostalgia), unas actuaciones de notable, una dirección perfecta, una banda sonora de matrícula de honor (espectacular Goldsmith) y un guión muy, muy bueno, uno de esos guiones desarrollados con inteligencia, que convierten un metraje de más de dos horas en uno de cinco minutos debido a lo absorbente que resulta para el espectador. Regreso a la idea de que se puso toda la carne en el asador con "Star Trek: La película" a todos los niveles, siendo una gran apuesta que buscaba no sólo al fan incondicional de la serie original, sino a aquellos que pudieran ampliar las filas de los amantes de la ciencia-ficción. Y lo consiguió, vaya sí lo consiguió. ¿No sois trekkies? Sólo os hace falta visionar "Star Trek: La película" para iniciar un camino hacia el espacio, la última frontera, y conocer así los viajes de los exploradores de la Enterprise.


Nota: 7,5/10